La tarde cae sobre
mi ventana y el principio de la oscuridad, hace no sé el por que, que los recuerdos
invadan mi mente y, anhelando el pasado decida escribirte.
En este como en otros muchos momentos te deseo y, no te tengo. Mi caminar transcurre
lentamente y algún día, ojalá no muy lejano, pueda ojear mi vida como un libro y,
decir: esto fue y aquí termina..
A veces he intentado que llegaran hasta ti mis sentimientos, pero el miedo atormenta aún
más mi dolor, impidiendo que el intento triunfe. Así día a día, me alimento de pasado,
me recreo en los recuerdos y, te añoro. ¡Cuánto te añoro¡.
Deseo de corazón que seas feliz y, siento no poder intentarlo juntos. Sé que debo
renunciar a nosotros y, solo me queda el consuelo de haber grabado tu mirada en mi
corazón y, de saber que hubo un día que, alguien me quiso mucho. Porque yo sé que me
quieres mucho.
Creo que esto de verdad es amor y no voy a olvidarte nunca, aunque a veces aleje de mi tus
pensamientos para no sufrir tanto.
Si algún día volvemos a encontrarnos, espero sentir tus labios cerca de los mios para
besarlos, atrapar tus manos con mi cintura y acurrucarme en tu oido.
Pasaría horas y horas, charlando conmigo misma sobre ti, pero ahora no puedo soportar las
lágrimas que me abrasan los ojos.